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 La perdida de la marina mercante japonesa 
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Nuevo mensaje La perdida de la marina mercante japonesa
La Historia y la estadística de quien no domina la mar, no domina la tierra



La perdida de la marina mercante

Tal vez debido a la especial mentalidad oriental, el espejismo de una guerra corta, a su idea fija de una batalla naval decisiva y la engañosa seguridad que en el primer medio año de guerra proporcionó a la Marina del Mikado el fallo de los submarinos norteamericanos de sus torpedos , el Estado Mayor de la Armada japonesa descuidaron y retardaron incomprensiblemente los de medios e implantación de medidas para proteger su tráfico marítimo, absolutamente vital para ellos, especialmente en cuanto a las importaciones de petróleo, caucho, bauxita, hierro, carbón y víveres se refería, incurriendo así, en uno de sus errores estratégicos más graves de toda la guerra.

Conociendo muy bien que la doctrina de la US Navy anterior a la guerra era la de que sus submarinos operasen en estrecha colaboración con las escuadras y agrupaciones de com¬bate de la Flota, al estallar la contienda, la Armada Imperial no disponía de unidades antisubmarinas de escolta de ninguna clase ni de aviones antisubmarinos.

Pero, al mismo tiempo, los norteamericanos decidieron lanzarse inmediatamente a una guerra submarina sin restricciones contra el tráfico japonés, lo que para éste pronto resultaría catastrófico.

La Marina mercante del Mikado disponía de seis millones de toneladas de barcos a fines de diciembre de 1941.

En 1942 le fueron hundidas algo más de un millón de toneladas, pero como pudo capturar 565.000 toneladas y construir 260.000, al terminar ese año disponía de 5.812.000 toneladas; un saldo aceptable.

En 1943 perdió 1.821.000 toneladas; de manera que a fines de ese año el tonelaje había descendido, alarmantemente, en un millón de toneladas respecto al disponible a fines de 1942.

Cundió la alarma, y los astilleros japoneses construyeron 1.700.000 toneladas de barcos mercantes en 1944. Pero como durante este mismo año le echaron a pique a su Marina mercante 3.892.000 toneladas, el 31 de diciembre de 1944 los japoneses contaban sólo con 2.712.000 toneladas, y para el 15 de agosto siguiente el tonelaje había quedado reducido a 1.495.000, la mayoría de los buques estaban gravemente averiados y sin posibilidades de reparación.

Es decir, el Japón perdió durante la guerra 8.618.000 toneladas de barcos mercantes de más de 500 toneladas, de las cuales 1.271.000 pertenecían a los vitales buques petroleros.

Los japoneses no organizaron sus primeros grupos de escolta hasta el 10 de abril de 1942, ¡cuatro meses después de comenzar las hostilidades!

El primer grupo lo componían diez viejos destructores, dos torpederos y cinco cañoneros transformados, y tendría que proteger el tráfico que discurría entre Singapur y Moji: (2.500 millas marinas).

El segundo grupo, compuesto por cuatro viejos destructores, dos torpederos y un cañonero, daba protección al tráfico militar entre Yokosuka y Truk.

Pese a la gravedad de la situación, hasta junio de 1943 no se aprobó la puesta en grada de 40 fragatas antisubmarinas, aunque ya se consideraban necesarias 360 unidades de esta clase. Y hasta el 15 de noviembre de ese mismo año no se creó el Mando Unificado de Escoltas, bajo las órdenes de un almirante. Pero éste sólo disponía de unas 50 unidades antisubmarinas, la mayoría de las cuales eran anticuadas, aunque entre ellas ya figuraban cuatro portaaviones de escolta: Chuy oy Taiyo, Unyo y Shinyo; buques de 17.830 toneladas estándar y 21 nudos, que llevaban 23 aviones, pero que no pudieron acompañar a los convoyes hasta julio de 1944.

Los pilotos de estos kokubokan carecían de suficiente adiestramiento, y tan pronto lo obtenían eran transferidos a los portaaviones de ataque; de manera que aquellos buques resultaron prácticamente inútiles, y, lo que no deja de ser significativo, todos ellos fueron hundidos antes de finalizar el año y precisamente por submarinos norteamericanos.

En el otoño de 1943 se proyectó defender las derrotas marítimas a través del mar de la China oriental, el estrecho de Formosa y el mar de la China meridional con campos de minas fondeados entre las islas Nansei Shoto, Formosa, las Filipinas y Borneo, com-pletando los insalvables huecos con equipos de radar y aviones antisubmarinos de vigilancia. Pero se tardó mucho en fabricar el gran número de unidades necesarios, y, cuando estuvieron listos, únicamente se disponía de cuatro minadores; de manera que no hubo tiempo para fondear más que algunos barrajes en el mar de la China oriental y el estrecho de Formosa.

Finalmente, no entró en vigor el sistema de convoyes hasta marzo de 1944. La paradójica razón era que cuantos más barcos resultaban hundidos, mayor era la necesidad de que los disponibles navegasen, cargaran y descargaran con la mayor rapidez posible, cosa incompatible con el lento sistema de convoyes y que convertía a los solitarios e mermes barcos japoneses en presas fáciles para los submarinos enemigos.

Es decir, en este para el Japón importantísimo aspecto de la guerra en el mar, todo se hizo demasiado tarde; de manera que no es de extrañar que los sumergibles norteamericanos, provistos de radares, de periscopios nocturnos con radar incorporado y de radioteléfonos «VHF», que les permitieron poner en práctica las ya superadas tácticas alemanas de las «manadas de lobos», se convirtieran, con gran diferencia, en el arma que causó mayores estragos en la flota mercante nipona.

Los que dominaron la mar

En efecto, los 288 submarinos americanos que actuaron en el Pacifico lanzaron 14.343 torpedos, obteniendo 4.790 blancos y hundiendo 1.113 barcos mercantes japoneses de más de 500 toneladas, por un monto global de 4.780.000 toneladas, aparte echar a pique a unos 200 buques de guerra japoneses, desde el gigantesco Sbinano, otros 7 portaaviones, 1 acorazado y 12 cruceros, hasta 43 destructores, 23 submarinos, etc., con 540.000 toneladas más.

Ello al precio de 55 sumergibles y 3.050 submarinistas de los Estados Unidos perdidos.

En tremendo contraste, las mucho más largas vías marítimas de comunicación norteamericanas, pues hombres, armas, municiones, petróleo, víveres, gasolina, et¬cétera, es decir, absolutamente todo lo que la guerra necesitaba, procedía directamente de los Estados Unidos de América, no sufrieron ataques por parte de los submarinos del Mikado, que sólo actuaron contra el tráfico en el océano Indico.

El arma que ocupa el segundo lugar en hundimientos de barcos mercantes japoneses fue la aviación naval embarcada de la U. S. Navy, con un millón y medio largo de toneladas, a pesar de que sus ataques contra los barcos mercantes no comenzaron has¬ta 1944.

Los aviones del Ejército americano vienen en tercer puesto, con 688.000 toneladas, y en cuarto lugar, las minas submarinas, que se cobraron algo más de medio millón de toneladas.

El resto, hasta la cifra global apuntada más arriba, se perdieron en accidentes de mar y debido a la acción combinada de las armas anteriores. Por su parte, los submarinos británicos y holandeses se cobraron, respectivamente, 65.000 y 42.000 toneladas más.

Pero el torniquete final, que pese a la brevedad de su actuación llevó a la asfixia al tráfico marítimo nipón residual, fueron las minas submarinas de fondo.

Estos barriles metálicos, contenedores de aproximadamente una tonelada de alto explosivo, podían ser arrojados a través de los tubos lanzatorpedos de los sumergibles o dejarse caer desde los grandes bombarderos B-29.

En este caso, descendían hasta el agua colgados de un paracaídas, para evitar que la violencia del choque contra la superficie dañase sus sensibles mecanismos de fuego. Una vez allí, los paracaídas se desprendían y las mortíferas minas se iban al fondo: un fondo siempre inferior a los 50 metros, donde permanecían hasta que algún barco, al pasar por encima, alterase el campo magnético terrestre que rodeaba a la mina, o bien el ruido de las turbinas, máquinas o hélices en altas y bajas frecuencias, o la disminución de la presión de agua sobre el fondo, que el movimiento del buque producía, o varias de tales causas reunidas, activasen el mecanismo de fuego del hasta entonces inerte artefacto, que estallaba en el momento oportuno para causar los mayores daños a su víctima o echarla a pique.

El rastreo de minas de fondo arrojadas por cualquier medio en aguas enemigas someras de, ríos, estuarios, lagos, radas, puertos, fondeaderos es tan difícil como peligroso, exige mucho tiempo y ha de hacerse con buques antimagnéticos y silenciosos (hoy en día se pude hacer también con helicópteros), equipados con rastras y complejos equipos de alimentación y control, y, sobre todo, con un personal sumamente cualificado y que de ninguna manera se improvisa.

Porque dichas minas, acústicas, magnéticas, de presión o de mecanismos de fuego combinados, no sólo pueden mezclarse, también llevan retardadores de activado, sistemas de activado intermitente, contadores de buques, etc., y sus posibles combinaciones se cuentan por centenares. Los buques japoneses lo iban a comprobar y sufrir muy pronto.

En diciembre de 1944, la Armada de los Estados Unidos convenció al Ejército para que, empleando sus bombarderos estratégicos, arrojase minas de fondo en las aguas de Corea y el archipiélago japonés que ella le indicaría. El general Arnold accedió por fin a la petición de Nimitz y ordenó que la «Operación Starvation» («Hambre») comenzase en abril de 1945.

Para el 15 de agosto siguiente, en que terminaron las cinco fases de dicha operación, y también la guerra, los B-29 habían arrojado 12.135 minas de fondo en las bases navales de Kure, Sasebo e Hiroshima, el estrecho de Shimonoseki y los puertos de Tokio, Nagoya, Kobe, Niigato, Motsue, Obama, etc.

Se perdieron quince aviones B-29, pero éste fue un precio insignificante, ya que los japoneses tuvieron que movilizar 20.000 hombres y 350 dragaminas, de los que se fueron a pique 261, para combatir aquella verdadera plaga que hundió o dejó gravemente dañados a 670 barcos nipones, con 1.400.000 toneladas de registro.

El puerto de Nagoya tuvo que ser cerrado al tráfico el 27 de abril; los de Shimuzu, Yokohama y Tokio, los días 14, 23 y 27 de mayo, respectivamente, y el de Shiogama, el 29 de junio. Todos ellos permanecieron inutilizados hasta el final de la guerra, y, debido a las minas, sólo quedaron disponibles tres de los veintidós principales astilleros japoneses.

La industria japonesa superviviente a los ataques aéreos quedó virtualmente paralizada por falta de materias primas; a partir de abril cesaron por completo las importaciones de petróleo, y las autoridades civiles advirtieron a las militares que, si la guerra se prolongaba otro año, más de siete millones de japoneses morirían de hambre...

Fuentes: La guerra Naval en el Pacífico de Luis de la Sierra, Editorial Juventud, Barcelona. De Trafalgar a nuestros días III Volumen, Editorial Fabbri-Delta . Así fue la II GM, IV volumen , Editorial Noguer.

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23 Ene 2010 03:14
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Nuevo mensaje Re: La perdida de la marina mercante japonesa
La Historia y la estadística de quien no domina la mar, no domina la tierra



La perdida de la Armada Imperial

El océano Pacifico desde el 7 de diciembre de 1941, fecha en que la Escuadra japonesa atacó a la Flota norteamericana surta en Pearl Harbor, hasta el 2 de septiembre de 1945, en que el Imperio del Sol Naciente tuvo que firmar la capitulación sin condiciones, fue el escenario de una terrible confrontación naval sin precedentes en la Historia, porque nunca, en ninguna guerra, se libraron tantas y tan destructivas batallas navales.

A diferencia de lo sucedido durante la II GM en el Atlántico y el Mediterráneo, donde las escuadras de superficie alemanas e italianas fueron casi siempre manifiestamente inferiores a las de los aliados: británica y francesa, primero, y británica y norteamericana, después, en el Pacífico habrían de enfrentarse dos verdaderos colosos marítimos, inicialmente casi igualados y que, además, al revés de la potente Escuadra germana de la Gran Guerra (1914-1918), embotellada en el mar del Norte y sin bases de ninguna clase fuera de él, aquí, en las antípodas, ambos contendientes contaron, prácticamente desde el comienzo de la lucha, con profusión de bases y apostaderos repartidos en toda la geografía del Pacífico.

Por otra parte, la guerra en este lejano hemisferio fue casi exclusivamente naval, pues, careciendo los Estados Unidos y el Japón de fronteras comunes, no existió posibilidad de que sus grandes ejércitos de tierra o aéreos pudieran enfrentarse.

Inicialmente, durante casi medio año, los choques más importantes tuvieron que ser por fuerza, y lo fueron, navales.

Después, hasta el final de la contienda, los hubo también terrestres y aéreos, pero siempre limitadísimos en sus efectivos y duración, aunque no en sus consecuencias, mientras que la lucha en el mar prosiguió, implacable y durísima, hasta que el Imperio del Sol Naciente se quedó literalmente sin Escuadra y prácticamente también sin Marina mercante.

Exceptuando la campaña submarina alemana del Atlántico, la lucha naval en ese océano y en el Mediterráneo durante la segunda guerra mundial resulta poco menos que un juego de niños comparada con la que se libró en el Pacífico durante la misma conflagración. Bástenos una muestra sobre las pérdidas navales, en buques mayores, de los que llevaron la peor parte: los derrotados.

A la Kriegsmarine le hundieron dos acorazados y un crucero de batalla.

A la Regia Marina un solo acorazado, inmediatamente reflotado.

A la una y la otra, ningún portaaviones, porque, desafortunadamente para ellas, con ninguno contaron en toda la guerra.

En el Pacífico, el Japón perdió:

Diez formidables acorazados y cruceros de batalla.
Veinte portaaviones.
Treinta y ocho cruceros.
Ciento veintinueve destructores.

En resumen, del millón y medio de toneladas de buques de guerra con que contaba la Armada Imperial al comenzar la contienda, y de las que construyó durante ella, al final apenas le quedaban unas doscientas mil; es decir, le fueron hundidas 1.965.646 toneladas de buques de guerra.

Las pérdidas norteamericanas fueron proporcionalmente mucho menores: entre una tercera y una cuarta parte de las niponas, lo que se debió a tres factores fundamentales.

El conocimiento, desde muy poco después de que estallase la guerra y hasta la muerte del almirante Yamamoto, en 1943, de las claves secretas navales japonesas.

La disponibilidad, exclusiva durante varios años, de equipos de radar, altamente desarrollados, a bordo de los buques norteamericanos.

A la inmensamente superior capacidad tecnológica e industrial de los Estados Unidos frente al Japón, lo que les permitió incorporar a su Flota, entre los años 1942 y 1945, 10 acorazados y cruceros de batalla — por uno solo japonés —, 46 cruceros pesados y ligeros — por 5 japoneses —, 27 portaaviones de ataque — por 10 japoneses—, 77 portaaviones de escolta, aparte 37 más cedidos a la Gran Bretaña, lo que hace un total de 114 portaaviones de esta clase — por 5 japoneses —; 764 destructores, aparte otros 86 cedidos a diversas marinas, es decir, 850 destructores — por 52 japoneses—, y 109.642 buques y barcazas de desembarco— frente a unos 50 japoneses.

Por otra parte, los Estados Unidos fabricaron durante la guerra más de 300.000 aviones, por tan sólo 68.000, de muy inferiores características, los nipones. Y en julio de 1945, el Ejército y la Armada de los Estados Unidos disponían en el Pacífico de 107.000 modernísimos aviones de combate de todas clases, mientras que a sus adversarios sólo les restaban 16.200, anticuados y técnicamente muy inferiores a sus enemigos.

Fuentes: La guerra Naval en el Pacífico de Luis de la Sierra, Editorial Juventud, Barcelona. De Trafalgar a nuestros días III Volumen, Editorial Fabbri-Delta . Así fue la II GM, IV volumen , Editorial Noguer.

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23 Ene 2010 03:18
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Nuevo mensaje Re: La perdida de la marina mercante japonesa
Mi estimado Sotacómitre, con respecto a los hundimientos de la Kriesgsmarine no fue tan benévola la Diosa Fortuna con sus hijos teutones. Es más facil decir que la única nave de la flota de altamar alemana de acorazados y cruceros, que sobrevivio a al guerra fue el Prinz Eugen, que de todos modos los británicos lo entregaron a los yanquis y éstos lo usaron en las pruebas nucleares en el atolón de Bikini en 1946. Al año siguiente el carbonizado casco del Prinz Eugen fue hundido en Kwajelein.

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Nuevo mensaje Re: La perdida de la marina mercante japonesa
El acorazado de bolsillo Graf Spee se hunde en diciembre del 39 por su propia tripulación
El crucero pesado Blücher, hundido el 9 de abril del 40, ese mismo día es hundido también el crucero ligero Karlsruhe
Otro el crucero ligero Königsberg, el mismo día o el anterior. Éstos 3 en la invasión a Noruega
El acorazado Bismarck en el 41
El acorazado Gneisenau fue retirado del servicio en el 42 debido a reparaciones por impactos con minas en el mar del norte, que nunca se llevaron a cabo.
El acorazado Scharnhorst fue hundido por lo británicos a fines del 43
"El Rey Solitario del Norte", el acorazado Tirpitz, hundido por los submarinos enanos británicos en el 44
El acorazado de bolsillo Admiral Scheer,(el corsario alemán más exitoso de la segunda guera) fue hundido por bombarderos el 9 de Abril del 45 en Kiel
El 16 de Abril el último acorazado de bolsillo, el Lützow, también era hundido por otro bombardeo.
Misma suerte final corrieron el crucero ligero Köln en Wilhelmshaven y el Emden en Kiel, todos en Abril
El crucero pesado Hipper no eludió su destino en Kiel y finalmente fue destruido por los mismos alemanes.

Triste historia de una gran flota

Saludos

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Nuevo mensaje Re: La perdida de la marina mercante japonesa
Gracias Patróngabriel ya lo se, pero en mi post me refiero lo hundido por los Norteamericanos.

A los italianos también le hundieron algo más que un acorazado..

Saludos Sotacómitre

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24 Ene 2010 00:56
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Nuevo mensaje Re: La perdida de la marina mercante japonesa
patrongabriel escribió:
"El Rey Solitario del Norte", el acorazado Tirpitz, hundido por los submarinos enanos británicos en el 44


El ataque de los submarinos enanos averiaron al acorazado en septiembre del 43, tal como nos cuenta De la Rocha en :

viewtopic.php?f=116&t=4348&start=50

Pero el hundimiento del "Tirpitz" fué a consecuencia del impacto de 4 o 5 bombas de 6.000 kilogramos lanzadas por bombarderos "Lancaster" el 12 de noviembre de 1944

un saludo

Antonio

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Nuevo mensaje Re: La perdida de la marina mercante japonesa
Mi Alférez Sotacómitre disculpeme, no había entendido..., creo que me espera el gato de 9 colas en el enjaretado...,haayy!!!

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24 Ene 2010 02:46
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Nuevo mensaje Re: La perdida de la marina mercante japonesa
Estimado vicealmirante Orfebre, queda claro el final del Tirpitz, gracias .

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Nuevo mensaje Re: La perdida de la marina mercante japonesa
Sotacomitre escribió:
La Historia y la estadística de quien no domina la mar, no domina la tierra


La perdida de la Armada Imperial
El conocimiento, desde muy poco después de que estallase la guerra y hasta la muerte del almirante Yamamoto, en 1943, de las claves secretas navales japonesas.



Las claves japonesas las teníán los yankis antes del comienzo de la guerra. Y teníán las máquinas descifradoras. Pero a Pearl Harbur no mandaron nínguna, incluso la mantuvieron ignorante.

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24 Ene 2010 09:42
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Nuevo mensaje Re: La perdida de la marina mercante japonesa
Compañero Patrongabriel, la primera Armada en quitar los castigos corporales fue la Española, por tanto el hacerle una camisa a rayas en el enjaretado no será posible....se libró Gsonrisa

Jaito, lo que primero tuvieron los norteamericanos fue la clave diplomática japonesa, por eso supieron del ataque japonés, la clave de la Armada Imperial la consiguieron mucho más tarde y es a la que me refiero.

Vuecencia Orfebre, nada que añadir, ya que es <verdad verdadera>

Saludos Sotacómitre

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24 Ene 2010 11:53
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Nuevo mensaje Re: La perdida de la marina mercante japonesa
Las Tall boys, aparte de ser enormes, eran carisimas, teniendo prohibidos los pilotos deshacerse de ellas si no encontraban el objetivo y regresar a casa cargados con el artefacto.
Tampoco es que fueran el acabose, pues se necesito 3 ataques al buque aleman para acabar con el, y en los ataques a los Ubunkers de submarinos, no cosecharon exitos.

Asi contra el bunker de Mimoyecques a pesar del aspecto lunar del paisage tras el bombardeo con Tall Boy, los resultados fueron pobres, de no ser porque los nazis estaban exhautos, la instalacion hubiera vuelto a funcionar.

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Traducción al español por Huan Manwë para phpbb-es.com